Demencia Senil en Gatos

Hace unos meses empecé un curso de especialización en comportamiento felino, y entre las cosas que aprendí  creo que hay muchas que vale la pena compartir. Hago esta aclaración porque NO soy veterinaria y desde ya esta información no es suficiente para que nadie auto-diagnostique a su mascota, pero si quizás para que preste mas atención y, de creerlo necesario, consulte con un profesional.

 

La demencia senil es desorden mental degenerativo que afecta al cerebro y por tanto al comportamiento de los gatos. Generalmente es diagnosticado en gatos que superen los 11 años, y la mayor cantidad de casos se registra luego de los 15.

 

Las causas de la demencia senil, al igual que en los humanos, son resultados de los efectos del envejecimiento en el cerebro, incluyendo acumulación de plaquetas, flujo sanguíneo reducido, presión arterial alta o malnutrición, ya sea como resultado de una dieta defectuosa o una disminución en la función digestiva. 

 

Algunos síntomas posibles son los siguientes:

 

-          Fuertes y extrañas vocalizaciones: Todos los gatos tienen un cierto nivel de “locuacidad”. Algunos nos hablan en cuanto nos ven y otros son más “calladitos” y solo nos ronronean; cada dueño conoce a su gato. Los cambios asociados a la demencia senil son de un aumento excesivo en las vocalizaciones; no un simple “miau”. Este comportamiento suele ser mucho más frecuente durante la noche, en niveles que llegan a despertar a los dueños, y puede verse al animal como “desorientado”, deambulando por la casa mientras “grita”. Desde ya, si habláramos de una hembra no esterilizada, otras serian las posibles hipótesis referentes a este comportamiento, al igual que siempre se deben descartar previamente otras posibles causas medicas, como algún tipo de dolor, por ejemplo, en un gato adulto, asociado a la artritis.

 

-          Perdida del uso de las piedritas: nuevamente, al igual que los humanos, cuando los gatos padecen esta enfermedad, “olvidan” cosas que les fueron enseñadas en algún momento, entre ellas algo tan común como el uso de las piedritas. De todas maneras, la orina y defecación en lugares inapropiados pueden ser síntomas de muchas enfermedades (por ejemplo infecciones urinarias), por lo cual no esta de más consultar siempre con un veterinario.

 

 

-          Perdida de cuidados: todos sabemos lo fastidiosos que suelen ser los gatos con su aseo personal. Basta solamente con acariciarlos mientras se limpian para que nos pongan esa cara de “no ves lo que estoy haciendo? Ahora tengo que limpiarme de nuevo ahí!”. Al igual que los demás síntomas enumerados, la falta de aseo en los gatos puede ser síntoma de muchísimas enfermedades, pero en el 99% de los casos será síntoma de que el gato no se siente bien, pero hay que saber discriminarlo. Por ejemplo, un gato que tiene sobrepeso puede no “alcanzar” todas las áreas de su cuerpo para un aseo apropiado y suele generarse algo parecido a la “caspa” en algunas zonas, como al inicio de la cola, ya que no pueden “darse vuelta” para llegar a ella. Los gatos seniles en cambio, pierden interés en limpiarse por ninguna causa aparente.

 

-          Aumento de agitación por la noche: muchos gatos en esta etapa generan ansiedad de separación por la noche, o confunden el día y la noche, durmiendo pacíficamente de día y deambulando por la casa a os gritos en la noche. Desde ya, si tenemos un gatito de 1 año que por las noches corre, salta y grita, y luego duerme durante el día descartamos automáticamente la posibilidad de que se trate de angustia de separación.

 

 

-          Dormir más de lo normal: obviamente este es el síntoma más difícil de identificar en un gato, por lo que es mucho más frecuente que los dueños noten cambios en el “comportamiento” del animal.  

 

-          Irritabilidad o fastidio: una vez más, es el “cambio” lo que salta a la vista; el hecho de que el gato no responda como usualmente lo haría es lo que llama la atención. Por ejemplo el no reconocer a algún miembro de la familia (humano o animal) y estresarse cuando se le acerca o bajo condiciones normales. Este tipo de agresividad repentina puede  ser producto de la demencia senil así como también de algún dolor que tenga el animal por el cual no quiere ser tocado.

 

 

-          Pedida del apetito: muchos gatos se ponen “mañosos” con la comida. Ya no quieren lo que comen siempre, o lloran pidiendo comida y cuando se la ponemos delante no la comen, y es al igual que en los viejitos una cuestión mental. Otras veces simplemente “olvidan” comer. Sea cual sea la causa, si notaras una perdida de apetito en tu gato deberías consultar con el veterinario porque al igual que la falta de aseo, no se trata de un buen síntoma.

 

Es importante resaltar que ante todo, tanto en la demencia senil como cualquier otra enfermedad que pueda tener un animal, se debe tener CRITERIO para determinar sus síntomas y causas. Esto es, por ejemplo, si tu gato es macho, no esta castrado, y hace “pis” (lo pongo entre comillas porque una cosa es cuando un gato hace pis y otra cuando “marca”) en una cortina, por más que tenga 18 años, el problema, claro esta,  no será la demencia senil!  

Nuevos avances indican que una dieta rica en antioxidantes puede ayudar a la salud cognitiva y disminuir el avance del deterioro mental. A ciencia cierta, lo mejor que puede hacerse es buscar que el animal este cómodo y sobre todo que se sienta seguro mimándolo un poco más  o armándole nuevos lugarcitos para dormir, consultando periódicamente al veterinario. En Estados Unidos se utilizan bastante para estos casos las drogas ansiolíticas, pero personalmente no las recomendaría.

 

Nai Osepyan

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